domingo, 25 de marzo de 2018

Dominguicidio.

Estas últimas semanas están resultando muy duras para mí. Desconozco si la depresión me está atacando otra vez, pero no tengo ganas de hacer nada. Ni de ver a nadie. Estoy encerrada en mi casa los fines de semana (cuando yo siempre salgo). Siento que no tengo amigos. Que no le importo a nadie. Me siento completamente desconectada del mundo, como si me estuviese ahogando, como si los días durasen semanas. Nada de lo que hago me llena, ni siquiera lo que me gusta hacer. Siento que estoy en modo automático todo el tiempo. Quizás, lo único bueno que puedo sacar de todo esto es que ni siquiera tengo apetito.

Se me están empezando a marcar más los huesos y me gusta. Ayer pude verme después de mucho tiempo al espejo y... verme realmente, sin distorsiones, aunque fue por quince minutos antes de que comience a verme gorda otra vez. Trato de luchar contra esto, de impedir que me domine lo que veo en el espejo, aunque muchos días se me hace muy difícil. La cuestión es que me ví bastante flaca, vi que los huesos de mi tórax (es decir, los de abajo de la clavícula) se están empezando a notar también. Lo que más quisiera es que se noten mis costillas, mis huesos de las caderas y en especial el tigh gap. Sé que haciendo spinning no voy a lograr que mis piernas sean flacas, pero al menos procuro que tengan músculo y no se muevan como gelatina por la grasa. Además, de a poco estoy logrando tener aunque sea un poquito de tigh gap, recuperando el que tuve hace ya dos años.


Por otra parte, mi relación con mi novio se está cayendo a pedazos. Los dos lo sabemos pero estamos tratando de evitarlo. Llevamos ya más de un año de relación y, naturalmente, ya no es lo mismo. Pero lo que más me preocupa, lo que más me asusta de compartir con alguien de confianza, es cómo me siento respecto a mi relación. Por eso quiero aprovechar este pequeño espacio virtual en el que estoy en anonimato.
Tengo miedo de que esta relación se convierta en lo mismo que pasó con mi ex. Con mi ex estuvimos dos años y medio, y casi que los últimos ocho meses estuve con él por costumbre, por no querer estar sola, por miedo a perderlo; aunque realmente no sentía mucho por él. Y bien, tengo miedo de que esto pase otra vez. También ya estoy aburrida de mi pareja actual, siento que ya no es para nada lo mismo, casi que lo único que veo son sus cosas malas, y a veces incluso no lo soporto... Pero no me siento preparada para terminar esta relación, porque tuvimos una unión muy fuerte, mucho más que con mi ex.
Además, hay otro factor que no está afectando mi relación con mi pareja, pero sí me está afectando mucho a mí, porque no puedo compartirlo con nadie, no confío en nadie a quien contárselo. Cuando estaba con mi ex tuve un amante (y mi ex tuvo a la suya incluso antes de que yo tuviese al mío, descubrí mucho tiempo después), que a pesar de tantos años que pasaron desde que lo conozco, me sigue atrayendo.
Para no escribir las ideas y vueltas que tuve con él, voy a resumirlo: me usó, me manipuló, me dijo mil veces que me amaba y todo lo que yo supuestamente significaba para él, estuvo conmigo mientras estaba de novio, y, ahora que recientemente se puso de novio otra vez y sin haberme contado durante meses, casi que se olvidó de mí. Todo esto lo descubrí hace alrededor de un mes y me partió el corazón. Procuré sacarlo de mi vida, dejar de hablarle... Pero es un engaño que me digo a mí misma, porque constantemente pienso en él, en sus labios, en su sonrisa. ¿Será que me atrae tanto porque no lo puedo tener? ¿Porque nunca vamos a poder estar juntos? Lo peor es que él es una basura de persona, y todas las personas que lo conocieron también me lo dicen, y por esto me odio, odio que me guste, odio no poder superarlo, y en especial, odio que me duela tanto y tener que ocultarlo porque estoy en pareja.

Soy un desastre y también tengo un quilombo en la cabeza.

cambio y fuera.

martes, 20 de marzo de 2018

Control parental.

Con respecto a mi entrada anterior, en la que me sentía molesta y frustrada por no poder bajar de peso, mi hinchazón se redució considerablemente y ahora a comparación de la semana pasada bajé a 53,5 kg.

Esto sería una excelente noticia si no fuese porque hoy, por primera vez en los seis kilos que bajé desde que empezó el año, mi madre notó que estoy flaca. En realidad, yo no lo noto: sé que no me veo como realmente soy y que quizás nunca me vea realmente, pero lo que mi mente me hace ver no es a una persona delgada cuando me miro al espejo. Me sigo sintiendo gorda. Quiero seguir adelgazando hasta que las putas voces de mi cabeza que me dicen que estoy gorda constantemente se callen. Quiero ser tan flaca hasta el punto que la gente hable a mis espaldas, pero sobre lo delgada que estoy.
Cuando iba al secundario todos me decían cuando me notaban más delgada, pero ahora ni mis amigos me lo mencionan, lo cual realmente me hace preguntarme si avancé algo o si me veo exactamente igual que si pesara 59 kg. ¿Nadie lo nota o nadie quiere hablarme sobre eso?
La cuestión es que mi madre me vió y me dijo "Estás muy flaca". Tres simples palabras que bastaron para arruinarme el día. ¿Por qué? Porque esto ya pasó hace dos años. Primero me dice que estoy muy flaca, después comienza a pesarme todo el tiempo y a calcular mi IMC para que no esté por debajo del peso normal, empiezan las amenazas con llevarme a un médico, etcétera. Actualmente no estoy en situación como para que me reviste un médico: los análisis de sangre que me hice hace poco sé que no me dieron bien y que es probable que esté al borde de la anemia, además de otros factores a la hora de diagnosticar a una anoréxica en los cuales yo encajo completamente. Así que sí, tengo miedo. Mi ansiedad me hace imaginarme la peor de las situaciones: internada o en hospital de día, siendo observada constantemente en cuanto a lo que como, no poder ir al gimnasio todos los días, de sólo pensarlo me dan escalofríos...
Voy a tratar de comportarme lo más normal posible en mi casa, y esperar con mucha fuerza de que mi madre deje de darme importancia.

Por otro lado, hoy fui a la psiquiatra, hablé mucho sobre mi trastorno de ansiedad, mi angustia, y me terminaron recetando antidepresivos (¿y si ME ENGORDAN?), y en mi cabeza hay un torbellino de dudas sobre si empezar a tomarlos o no. Es decir, no me quiero convertir en otra persona... Pero no sé. Ya veré con el tiempo.

cambio y fuera.

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